¡Haz bailar a tu cerebro! Neurociencia y salud con Lucy Vincent

Bailar. Esa actividad que nos acompaña desde el principio de los tiempos y que desata todo tipo de respuestas a nivel físico y emocional. ¿Cuál es la base científica para explicar tal efecto? ¿Cómo se beneficia nuestro cuerpo cuando bailamos? A partir de los avances de la neurociencia en los últimos veinte años, y tras experimentar los beneficios del baile en primera persona, la neurobióloga y divulgadora francesa Lucy Vincent explica en ¡Haz bailar a tu cerebro! cómo la coordinación de movimientos complejos al ritmo de la música estimula nuestras conexiones cerebrales, a la vez que preserva nuestra salud y fortalece nuestra autoestima –con pasos de baile incluidos. Disponible a partir del 1 de febrero 2021 en librerías de España y en ebook.

Los beneficios del baile en nuestra salud son socialmente reconocidos: sabemos que bailando hacemos ejercicio y nos hace sentir bien. La oferta de actividades relacionadas con el baile y la danza es rica y abundante: esas ubicuas clases de swing, cursos de zumba o, desde el ámbito terapéutico, la psicodanza. Años atrás, eran clases de salsa, bailes de salón, countryLucy Vincent nos confiesa que ella misma empezó a bailar pensando que sería «fácil», pero lo que no se esperaba era que el baile le hiciera cuestionar la visión que tenía como neurobióloga sobre la relación entre cuerpo y cerebro. Estrés, agotamiento mental, trastornos del estado de ánimo, dificultades en las relaciones, sobrepeso… ¡Es difícil encontrar un problema que permanezca insensible a la práctica regular de la danza!

La obra se estructura en cuatro partes, que abordan la relación entre baile y neurobiología desde diferentes perspectivas: la biológica, centrada en la relación entre cuerpo y cerebro a nivel morfológico y endocrino; la social, o la base científica tras los beneficios relacionales del baile; la médica, que explica los efectos positivos del baile sobre la salud, y la psicológica, por la contribución del baile al aumento de la autoestima. Cada una de estas partes se divide en subsecciones, con breves píldoras informativas intercaladas, logrando así presentar múltiples estudios y casos de forma amena y entretenida, incluyendo en muchos de ellos los enlaces correspondientes para ampliar la información online y, por supuesto, con pasos de baile incluidos, sin abandonar el rigor científico y el lenguaje técnico que necesariamente se mantiene a lo largo de la obra.

Me muevo, luego pienso

En la primera parte de la obra, “Bailar le sienta bien a tu cerebro”, Vincent explica los orígenes del sistema nervioso central como característica evolutiva íntimamente ligada a la necesidad de movimiento de órganos y extremidades, argumentando con varios ejemplos quesu relación intrínsecamente indisociable. La gran aportación de las últimas investigaciones, según revela la autora, es la relación no jerarquizada entre cuerpo y cerebro, en contra del paradigma hegemónico hasta el momento, que defendía que la función cerebral es jerárquicamente superior a las acciones corporales –el cerebro como órgano que «controla» el resto. La interrelación e interdependencia entre fenómenos que ocurren en nuestro cuerpo es total, y el papel que juega el movimiento en la activación de ciertos procesos está apenas siendo investigado, como por ejemplo en la liberación de hormonas. En las primeras páginas de la obra, Lucy Vincent nos habla del brain-building y de los estudios que demuestran que la actividad física repetitiva crea, literalmente, materia gris, y cómo a partir de aquí también influye en la creación y mantenimiento de las conexiones neuronales, con todas las implicaciones de este descubrimiento en el campo de la educación.

Bailar de lejos también es bailar

A continuación, tomando como punto de partida el hecho de que bailar es una actividad humana que parece habernos acompañado desde el principio de nuestros días, la autora se concentra en los beneficios del baile sobre la cohesión social, siendo el baile entendido como una actividad física cuyas especificidades (seguir el ritmo, coordinar movimientos y coordinarse con otros) lo distinguen de otras actividades deportivas. Practicar cualquier actividad en sincronía con otros refuerza los vínculos entre participantes, pero bailar en sincronía con otros puede ir incluso más allá. Ante esa famosa frase atribuida a Robert Frost que anuncia que «El baile es la expresión vertical de un deseo horizontal», Lucy Vincent afirma que, si bien es cierto que bailar puede llegar a ser una especie de sucedáneo del sexo, la analogía se extiende a relaciones amorosas, de amistad, de empatía y de cohesión social en general. Todo ello, a su vez, tiene influencia en nuestras actitudes, nos ayuda a desarrollar ciertas aptitudes y sin duda afecta a nuestra creatividad. Las relaciones de pareja, así como las dinámicas laborales o el rendimiento escolar se pueden ver altamente beneficiadas por esta actividad.

Cuidarse bailando

La tercera y cuarta partes del libro están dedicadas a los efectos positivos del baile sobre la salud, sea entendida en términos estrictamente físicos o patológicos, sea entendida a nivel de salud mental, psicología y autoestima. Destacamos el título de una de las subsecciones a modo de resumen del tercer bloque: “Bailar hasta que el cuerpo resista… para que el cuerpo resista más” –la autora no habla sólo de resistencia y fortaleza momentánea a la hora de bailar, sino que se refiere a los efectos del baile sobre el sistema inmunitario, el mantenimiento de tejidos, órganos y otras funciones corporales. Además, puede tener efectos preventivos sobre ciertas enfermedades neurodegenerativas, entre otros efectos. Respecto al refuerzo de la autoestima, piedra angular para el buen desarrollo psicológico individual, a través del baile nos formamos una imagen positiva de nosotros mismos – bailar sería la más idónea de las actividades físicas a tal efecto. El movimiento abre los canales de comunicación entre cuerpo y cerebro, permitiendo así a través del baile que muchos otros mecanismos corporales funcionen mejor. Sobre todo, tal como nos recuerda Lucy Vincent, ¡nunca es tarde para empezar a bailar y disfrutar de todos sus beneficios!

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Consultar el índice (click en imagen):


Lucy Vincent (Gloucestershire, 1958) es doctora en neurobiología por la Universidad de Burdeos. Fue investigadora del CNRS y consultora para la industria farmacéutica. En sus obras comparte los descubrimientos científicos recientes que relacionan cuerpo, cerebro y entorno. Entre sus libros destaca Comment devient-on amoureux? (¿Cómo nos enamoramos?), de próxima aparición en Gedisa.

Ha trabajado durante diez años para Radio France produciendo y presentando programas de divulgación científica. Creadora de la página de recursos sobre los beneficios neurológicos del movimiento y la danza www.clickanddance.com.

Imagen 1: Manu Carrillo / Imagen 2 Yerson Retamal

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