«Correspondencias»: Tim Ingold nos regala sus cartas de amor a la Tierra

El 18 de octubre será novedad Correspondencias, el último libro del antropólogo británico Tim Ingold, autor del aclamado Líneas (2015). En su obra más relajada y personal, Ingold nos invita a su vez a relajarnos y a reconectarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno, recuperando la cuasi extinta práctica de la correspondencia escrita a mano. Correspondencias es un regalo de Tim Ingold a la humanidad.

La lectura de estos 27 textos nos traslada inevitablemente a los bosques y océanos con los que dialoga, a los que describe con sublime sensibilidad, con un estilo que recuerda a los paseos de Henry David Thoreau o Mark Twain. En cada página transmite el amor visceral que profesa hacia cada uno de los elementos naturales que observa más allá de lo visible, sea una roca, el bosque como sistema o un copo de nieve; sean acciones que compartimos (o no) con nuestros cohabitantes del planeta como la necesidad de buscar refugio o el hecho de volar.

Cada elemento está relatado en sus interconexiones: consigo mismos, con su entorno, con quien observa. Sin embargo, el ejercicio de Ingold, tal y como explica en la «Invitación» inicial, va más allá de la poética para predicar con el ejemplo.

Tim Ingold se aleja de la teorización académica post-androcéntrica y posthumanista para pasar a la acción, pues el autor argumenta que, en toda construcción teórica, irremediablemente y a pesar de las buenas intenciones, el ser humano sigue estando en el centro de toda consideración. En Correspondencias, Ingold presenta el planeta como protagonista, como un todo interrelacionado, sin fisuras ni fronteras. Y, como ya demostró en obras precedentes como Líneas, sus amplios conocimientos sobre múltiples disciplinas le permiten tejer esta oda a la naturaleza a través del arte, las leyes de la física o episodios de la historia de la humanidad, entre muchas otras referencias.

(consultar el índice haciendo click en las imágenes)

El alegato inicial de Ingold, del que a continuación ofrecemos fragmentos seleccionados, es una muestra más de lo que es tal vez el valor más destacable de este antropólogo británico: la originalidad de su enfoque.

Así, con argumentos originales que transitan por el proceso de nacimiento de las ideas hasta las cualidades del ‘rigor amateur’ («un rigor que es flexible y está enamorado de la vida, a diferencia del rigor profesional, que instiga rigidez y parálisis»), Ingold hace una llamada a la acción –acción que el autor ejecuta con su obra–. Esta acción tiene que ver con la desaceleración y la reconexión o desalienación, valores presentes en la vieja práctica de las epístolas escritas a mano.

En sus múltiples acepciones semánticas, corresponder implica siempre reciprocidad. Tomarse el tiempo de invocar los pensamientos, y de ponerlos por escrito, conecta a quien escribe con su ‘aquí y ahora’ además de con el destinatario, asimismo conectado con su ‘aquí y ahora’ y con el remitente, aceptando ambos la espera temporal entre emisión, recepción y respuesta al mensaje como algo no problemático o incluso deseable. Una práctica, hoy, en las antípodas de las exigencias de un mundo hiperconectado tecnológicamente a alta velocidad. Ingold reivindica, tanto en la propia práctica de la escritura como en su perspectiva sobre lo observado, recuperar una escala temporal acorde a los procesos naturales de los que formamos parte, e invita a corresponder(nos) con el planeta y con nosotros mismos.

«Evocando y trascendiendo lo que el autor se refirió anteriormente como las “4 A” (Antropología, Arqueología, Arte y Arquitectura), y expresándose con una prosa que es a la vez esmeradamente lúcida y arrebatadoramente lírica, estos intercambios idiosincráticos no se proponen simplemente describir, sino también encarnar la comparecencia mutua y entrelazamiento inextricable de los seres humanos y los seres no-humanos en este mundo.»

Stuart J. McLean, University of Minnesota

«Invitación» – Fragmentos seleccionados

«Uno de mis principales temores es que los desequilibrios que nos plagan (de riqueza, educación, clima…) hagan del pensamiento algo insostenible, y pongan en peligro la vida mental. En efecto, nos enfrentamos a una epidemia de irreflexión, cuyas raíces se hallan en la tendencia de vaciar el pensamiento de cualquier tipo de preocupación por sus consecuencias, como si pensar ya no tuviera nada que ver con cuidar – e incluso menos con amar

(imagen)

«Algunos aseverarán que intentar restituir esa amalgama de esmero y espontaneidad [de la correspondencia escrita] es un fútil ejercicio nostálgico. Pero yo no soy de esa opinión, y quiero presentar este libro como una muestra de cómo conseguirlo – que, además, revela el poder de la correspondencia a la hora de lograr esa restitución. Porque en realidad no se trata de regresar al pasado, sino de permitir que el pasado vuelva a canalizarse en el futuro. Si queremos que prosiga y prospere nuestra vida en la Tierra, debemos aprender a prestar atención al mundo que nos rodea, y a reaccionar con juicio y sensatez. Corresponderse con gente y con cosas – como solíamos hacer a través de la escritura de palabras – abre vías para que puedan circular vidas, cada una por su lado, pero siempre con un respeto mutuo.»

«Siempre me han dejado relativamente perplejo los académicos que, en su empeño de llegar al fondo de nuestra experiencia como seres en el mundo – eso dicen –, entierran sus cabezas en los textos más arcanos y herméticos. Lo instintivo sería suponer que la mejor forma de sondear las profundidades de la experiencia humana consistiría en prestar atención al mundo que nos rodea, y así acceder directamente a aquello que nos tiene que contar. Eso es lo que los habitantes del planeta hacen todo el rato, en sus vidas cotidianas, y podemos aprender mucho de ellos. Es por eso que sigo insistiendo en que, si queremos empezar a solucionar la crisis suscitada por nuestra ocupación del mundo, lo que deberíamos hacer es atender a la sabiduría de sus habitantes, ya sean seres humanos o de otros tipos, en vez de refugiarnos en la autoreferencialidad aislada del discurso filosófico.»

«La vida social es una larga correspondencia. Concretamente, es una red enmarañada de correspondencias que acontecen simultáneamente y se entretejen mutuamente. Progresan, urdiéndose en varios puntos en forma de temas, como si fueran los remolinos de una corriente. Y poseen tres características diferenciadoras. Primero, toda correspondencia es un proceso: se perpetúa. Segundo, la correspondencia es inconclusa: no apunta a ningún destino fijo o conclusión final, ya que todo lo que pueda decirse o hacerse insta a seguir del hilo. Tercero, las correspondencias son dialógicas. No son solitarias, sino que se prolongan entre partícipes y a través de ellos. Es a partir de estas interacciones dialógicas que surge continuamente el conocimiento

«Tim Ingold nos ha enseñado, con una elegancia incomparable, cómo pensar con las texturas de un mundo vivo. En estas maravillosas misivas procedentes desde lo más profundo de los bosques y las marismas costeras, salas de museos y templos en ruinas, Ingold recupera el arte de la escritura atenta.”

Anand Pandian, Johns Hopkins University

«Este extraordinario libro de Tim Ingold es una oda al esmero de la escritura a mano que a día de hoy amenaza con desaparecer. ‘Correspondencias‘ nos ayuda a volver a aprender el arte de pensar y escribir desde el corazón; se alza, en el siglo XXI, como una obra cuya lectura es urgente.»

Hans-Ulrich Obrist, Serpentine Gallery

Tim Ingold (Reino Unido, 1948) es un antropólogo británico, catedrático de Antropología Social en la Universidad de Aberdeen, miembro de la Academia Británica y la Royal Society of Edinburgh. Estudió Antropología en la Universidad de Cambridge donde obtuvo su licenciatura y su doctorado. Sus estudios se han basado siempre en las relaciones entre animales y humanos, el lenguaje, la tecnología y las teorías de evolución. Un ejemplo fueron sus primeros estudios centrados en la gente de los pueblos de alrededor del Polo Norte.

En sus trabajos recientes, enlaza los temas de percepción medioambiental y habilidades (skills), reemplazando modelos tradicionales de transmisión genética y cultural, basado en la alianza de biología neo-Darwiniana y ciencia cognitiva, con una aproximación relacional que se centra en el crecimiento las habilidades de percepción y acción dentro de contextos sociales y medioambientales del desarrollo humano. Esto lo llevó a examinar el uso de las líneas en la cultura, así como la relación entre antropología, arquitectura, arte y diseño.

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